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Utilización de Ozono para desinfección espacios

Actualizado: 3 de dic de 2020

El ozono es una de las sustancias con mayor poder desinfectante de las conocidas; se estima una potencia al menos 10 veces mayor que la popular desinfección con cloro y derivados, también con un efecto notablemente más rápido.El ozono es una de las sustancias con mayor poder desinfectante de las conocidas; se estima una potencia al menos 10 veces mayor que la popular desinfección con cloro y derivados, también con un efecto notablemente más rápido.


Por tratarse de un gas inestable, no puede ser almacenado ni transportado como otros gases industriales, y debe ser generado in situ solo cuando es necesario.


Es un agente fuertemente oxidante (capta electrones de otras moléculas) con probados efectos fungicidas, bactericidas y virucidas: según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es uno de los desinfectantes más eficientes para todo tipo de microorganismos, tanto uni como pluricelulares.


Diversos estudios sugieren que una correcta desinfección con ozono elimina más del 90% de las bacterias en el aire. Puesto que también se ha planteado que los virus son más susceptibles al ozono que las bacterias, podría asumirse que se eliminarían en su práctica totalidad; algunos estudios sugieren que, en condiciones de laboratorio, puede eliminar más del 99% de los virus en tan solo 20 segundos.


Utilización de ozono para desinfección Coronavirus covi19

El ozono se degrada rápidamente (más rápido en agua que en aire) a su estado estable, el oxígeno diatómico (O2), a la vez que genera átomos de oxígeno libres o radicales libres, los cuales son altamente reactivos y “atacarán” estructuras orgánicas (incluyendo microorganismos) e inorgánicas. Entre sus mecanismos de acción biocida sobre microorganismos, destacan los siguientes:

  • Destrucción directa por oxidación de la pared celular, con salida de los constituyentes celulares.

  • Reacciones con radicales subproductos de la descomposición del ozono (formaldehído, radicales de bromato, etc.).

  • Daño a los bases purínicas y pirimidínicas de los ácidos nucleicos.

  • Rotura de enlaces carbono-nitrógeno conducentes a la despolimerización.

En la desinfección de aire y superficies, el ozono tiene la principal ventaja de su alta capacidad de penetración, pues, al tratarse de un gas, puede expandirse en un espacio cerrado y alcanzar zonas que no se alcanzarían con otras técnicas de desinfección (por ejemplo, las lámparas de radiación UV, que solo son eficaces sobre microorganismos presentes en el aire o zonas cercanas a la zona de emisión/aplicación). Además, se desintegra en oxígeno con una vida media de 20-60 min, por lo que no deja ningún residuo tóxico para los humanos ni contaminante para el medio ambiente.


Al efecto desinfectante del ozono se debe añadir el efecto desodorante e ionizante del mismo.

Para lograr una desinfección de ambientes, sin presencia de personas, la concentración de Ozono necesaria variará dependiendo de las características de dicho espacio, siendo 5 ppm un valor de concentración razonable para lograr una desinfección general. En espacios como quirófanos en los que la esterilización será el objetivo, la concentración podría llegar a 10 ppm.


En zonas con bacterias resistentes, lugares donde se haya producido un incendio, las concentraciones requeridas podrían alcanzar los 50ppm.


Respecto a la exposición en presencia de personas, según el organismo consultado, los límites recomendados de exposición a ozono pueden diferir.

La OMS considera que por debajo de un valor guía de 0,05 ppm (100 mg/m3) durante 8 horas, la protección de la salud es adecuada. Esa concentración y tiempo coinciden con el Valor Límite de Exposición Ambiental para la Exposición Diaria (VLA-ED) que establece el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), si bien éste también acepta mayores concentraciones en menores tiempos de exposición (0,2 ppm o 400 mg/m3 en tiempos menores o iguales a dos horas).


La Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA) considera, por su parte, un estándar medio horario de 0,125-0,164 ppm (250-320 mg/m3 ) para grupos de población vulnerable.

Obviamente, no podemos de dejar de mencionar sus desventajas, inconvenientes y peligros:

  • Su elevada toxicidad multiorgánica por vía inhalatoria obliga a evitar la exposición de personas en tratamientos de desinfección. Si se produjera una exposición a una concentración perjudicial para la salud, el ozono puede producir irritación de ojos, nariz y garganta, así como hipersensibilidad bronquial y respuesta inflamatoria en el tejido respiratorio.

  • Tiene requerimientos técnicos más complejos que la cloración o la radiación UV.

  • Es altamente reactivo y corrosivo también sobre materia inorgánica y, por ello, en la fabricación de ozonizadores se recomienda el uso de materiales como acero inoxidable.

  • Puede ser explosivo a concentraciones muy altas (> 240 g/m3), haciendo necesario extremar las precauciones en el uso de los sistemas de generación

Respecto a su uso frente al Coronavirus, sabemos que el SARS-CoV-2 se encuentra presente y se transmite fundamentalmente por contacto con las gotículas respiratorias que un paciente o infectado asintomático emite al hablar, toser o estornudar, y que por su tamaño no se suspenden mucho tiempo en el aire, depositándose sobre las superficies a entre 1 y 2 metros de distancia.

Hay cierta controversia sobre la posibilidad de transmisión del virus a través de aerosoles (tamaño de partícula ≤ 5 µm) y sobre el tiempo de viabilidad del virus en el entorno comunitario; algunos estudios apuntan a que puede persistir con capacidad infectiva en superficies de plástico o acero más allá de 72 h.


En base a ello, y a la consideración de que los coronavirus son sensibles a agentes oxidantes, en el contexto de pandemia actual se ha planteado que la desinfección con ozono de aire y superficies en espacios cerrados puede tener cierto papel en la lucha contra la COVID-19, por la reducción potencial de la carga viral ambiental y del riesgo de contagios.


Actualmente, se está evaluando específicamente su eficacia contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.


Respecto al marco legal, ante la proliferación en el mercado de dispositivos de ozonización propuestos para la desinfección de interiores (casa, farmacia, coche, etc.), el Ministerio de Sanidad ha indicado en la “Nota sobre el uso de productos biocidas para la desinfección del COVID-19”, publicada el 27 de abril, que el ozono es una sustancia biocida que, junto a otras sustancias, se encuentra en evaluación en la Unión Europea.


La comercialización y uso de productos biocidas, entre los que se enmarcan los viricidas, se encuentra regulado, además de por la normativa nacional, por el Reglamento (UE) nº 528/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo. Por tanto, a la espera de que finalice la evaluación por la UE del ozono como desinfectante de uso ambiental, los ozonizadores pueden comercializarse previa notificación al Ministerio de Sanidad (en concreto, a la Dirección General de Salud Pública) por parte de los fabricantes o responsables de comercialización, de acuerdo con la Disposición Transitoria segunda del Real Decreto 1054/2002, por el que se regula el proceso de evaluación para el registro, autorización y comercialización de biocidas.


Los ozonizadores están sujetos al cumplimiento de otros requisitos no sanitarios: existe la norma UNE 400201:1994 de recomendaciones de seguridad en generadores de ozono para tratamiento de aire.


En su Nota del 27 de abril, el Ministerio de Sanidad subraya la importancia de seguir las instrucciones del fabricante del dispositivo (en cuanto a tiempo y concentración del gas) y de tener en cuenta las siguientes recomendaciones de uso:

  • No se puede aplicar en presencia de personas.

  • Los aplicadores deben contar con los equipos de protección adecuados.

  • Al ser una sustancia química peligrosa puede producir efectos adversos; está clasificado por la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) como peligrosa por vía respiratoria, irritación de piel y daño ocular.

  • Después de su aplicación, y antes de ocupar y usar el lugar desinfectado, éste se deberá ventilar adecuadamente (asegurándose en ese momento, que la concentración de ozono en aire está por debajo del límite máximo de exposición).

  • Puede reaccionar con sustancias inflamables y puede producir reacciones químicas peligrosas al contacto con otros productos químicos.

  • En caso de ser aprobado, tras la evaluación de la ECHA, como sustancia activa en algún tipo de producto (TP), el ozono deberá inscribirse en el Registro Oficial de Biocidas.


Desinfección oficinas, gimnasios, colegios, edificios públicos, etc.

Conclusión


En los últimos tiempos, estamos escuchando a muchos defensores y detractores del Ozono. Muchas veces, independientemente de sus características objetivas, sus ventajas y desventajas, su posición deja atisbar intereses económicos para defenderlo o defenestrarlo.

Nuestra posición es clara: ECO3PRO cree en el Ozono, por ser ecológico y eficiente.

Nuestro proyecto nace precisamente de la necesidad de beneficiarnos del ozono para desinfectar e higienizar el aire que respiramos, de forma segura, automatizando y controlando su uso.


Sería poco inteligente descartar este compuesto tan potente por ser peligroso, como tantos otros, si se emplea sin el control y la responsabilidad necesaria. No obviaremos sus peligros, muy al contrario, serán nuestra razón de ser. ECO3PRO propone un sistema “Smart ozone” precisamente para poder emplear el Ozono en nuestros ambientes.


Nos motiva mucho que el ozono se descomponga en oxígeno ya que trabajamos para mejorar la calidad del aire. Nuestra meta es mejorar los espacios en los que todos pasamos gran parte de nuestro tiempo. Con ello, sin duda, lograremos mejorar nuestra vida. Naturalmente.


Fuentes

  • Curso profesional sobre el ozono y los tratamientos de ozonización por ITEL (Instituto Técnico Español de Limpiezas) Junio 2020.

  • Artículo Ozono y Covid-19 por el Consejo general de Colegios Farmacéuticos.

  • Ministerio de Sanidad. Nota sobre el uso de productos biocidas para la desinfección del COVID-19. 2020.

  • Organización Mundial de la Salud (OMS).


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